jueves, 19 de enero de 2017

Entre las dos orillas - Virginia Pérez de la Puente


¿Creías que todo había terminado, cachorrito? Ahora que has derrotado a tus enemigos, en esta tierra y en la tierra de los sueños, ¿creías que podías vivir tranquilo? ¿Creías que las batallas de Lanhav y la Bruma serían las únicas que tendrías que librar?

Ten cuidado, señor de Laurvat, rey de Novana. Ten cuidado, cachorrito: en Ridia no existe la paz. Los olvidados se alzan del Abismo; las sendas se abren; las orillas se unen, y tú estás en el centro de la telaraña, en el centro del tablero, en el centro de la partida. Cuando el destino decide jugar, es él quien impone las reglas.

El emperador de Monmor, que durante años ha preparado una invasión a gran escala del continente de Ridia, pone en marcha sus planes de conquista empezando por la sureña península de Ternia. El rey Adelfried de Thaledia busca desesperadamente aliados para impedir el avance del Imperio, y para ello trata de unir su país con el reino de Tilhia por medio de una alianza matrimonial con la joven reina Klaya.

Lo que no sabe es que el emperador es capaz de utilizar en su propio provecho todos los movimientos que Adelfried hace en su contra. Sus maquinaciones, orientadas a conseguir la hegemonía de Monmor sobre el continente, enredarán por accidente a Danekal de Laurvat y su esposa hasta atraerlos al centro de una tela tejida por el intrigante niño que gobierna el Imperio, una tela cuyos hilos alcanzan los más alejados rincones del continente de Ridia.

Hay cosas que no son lo que parecen. Hay personas que no son quienes dicen ser.
Hay verdades que son falsas y mentiras que son ciertas.
Hay leyendas que aún no han sucedido y profecías que anuncian el pasado.
Y hay un juego. Y se acerca el final.

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